Maturana Blanca de La Rioja: Los Corrales de Moncalvillo, un vino blanco con identidad propia
Una variedad histórica para entender los grandes blancos de La Rioja
¿Qué hace especial a un vino blanco? La variedad de uva, el origen, la forma de elaborarlo y, sobre todo, la capacidad de expresar una identidad propia. En Los Corrales de Moncalvillo Maturana Blanca encontramos una respuesta que nos lleva directamente a la historia vitícola de La Rioja y a una de sus variedades más singulares.
Con este vino reivindicamos el patrimonio vitícola de nuestra región a través de una uva minoritaria que estuvo cerca de desaparecer. El objetivo no es elaborar un blanco que imite otros estilos, sino ofrecer una interpretación actual de una variedad histórica, capaz de combinar carácter, volumen y complejidad sin renunciar a la frescura.
Porque, cuando hablamos de grandes vinos, conocer lo que hay detrás de cada botella también forma parte de la experiencia.
Maturana blanca: una uva única en La Rioja
La Maturana blanca ocupa un lugar especial en la historia del viñedo riojano. Está considerada la variedad más antigua de la que existe constancia escrita en La Rioja, con referencias documentales que se remontan a 1622. Además, la bibliografía histórica consultada por la bodega sitúa su cultivo exclusivamente en esta región.
Sin embargo, su historia estuvo cerca de terminar. Su bajo rendimiento productivo contribuyó a que fuera perdiendo presencia en los viñedos, hasta el punto de que su recuperación resultó fundamental para conservar este patrimonio vitícola.
El trabajo de un grupo de investigación de la Universidad de La Rioja permitió recuperar la variedad a partir de un viñedo viejo de Navarrete, localidad donde se encuentra nuestra bodega. Gracias a este esfuerzo, la Maturana blanca volvió a tener presencia en el panorama vitícola riojano, aunque continúa siendo minoritaria dentro de la DOCa Rioja.
Hoy, esta uva nos ofrece la oportunidad de elaborar un vino blanco diferente, vinculado a su territorio y con características propias. Una forma de mirar al pasado para seguir avanzando en la elaboración de los blancos de hoy.

Cómo elaboramos Los Corrales de Moncalvillo Maturana Blanca
La personalidad de una variedad también depende de las decisiones que tomamos en bodega. En este caso, como indica Daniel Hernando, enólogo de Bodegas Corral, “No queremos un blanco en el que la madera se imponga a la uva. Queremos un blanco con carácter, volumen y complejidad, pero en el que la frescura siga siendo protagonista”.
Para conseguirlo, trabajamos con dos métodos de elaboración complementarios.
El 50 % del vino se cría en barricas de roble francés de 500 litros. Durante esta fase realizamos bâtonnage semanal, una técnica que consiste en poner en suspensión las lías finas mediante un movimiento controlado. Con ello buscamos aportar mayor volumen en boca, integrar la textura y ganar complejidad y persistencia.
El otro 50 % permanece en depósitos de acero inoxidable sobre sus lías finas, sin removerlas. Esta parte permite conservar una expresión más directa de la fruta y de la variedad, manteniendo la frescura como uno de los rasgos fundamentales del vino.
Las lías finas son las levaduras que quedan tras la fermentación y que pueden seguir aportando matices durante la crianza del vino. En Los Corrales de Moncalvillo Maturana Blanca, su papel va más allá de la textura: forman parte de una elaboración pensada para equilibrar volumen, complejidad y frescura. Mientras el trabajo con las lías en barrica ayuda a ganar amplitud y persistencia en boca, mantenerlas en depósito sin removerlas permite conservar una expresión más directa de la variedad. Dos caminos distintos que responden a un mismo objetivo: que la Maturana blanca mantenga su identidad.
El resultado que perseguimos nace precisamente del encuentro entre ambas elaboraciones: una aporta profundidad y amplitud; la otra, frescura y una expresión más directa de la Maturana blanca. La madera acompaña, pero la uva sigue ocupando el lugar central.
Un vino blanco para disfrutar con otra perspectiva
Los Corrales de Moncalvillo Maturana Blanca está pensado para quienes buscan algo más que un vino blanco convencional. Su concepto parte de una variedad con historia y de una elaboración orientada a respetar su carácter, sin renunciar a las posibilidades que ofrecen las técnicas actuales de bodega.
Es también una invitación a conocer mejor la diversidad de La Rioja. Porque detrás de una denominación reconocida internacionalmente existe un patrimonio de variedades, viñedos y formas de trabajar que merece seguir creciendo y encontrando su espacio.
Una botella con una historia que contar y una idea clara: recuperar una parte de nuestra identidad vitícola para seguir elaborando vinos con carácter propio.