El ciclo de la vid: un año de trabajo que culmina con la vendimia
Hay un momento del año en el que en una bodega cuesta hablar de otra cosa. Estamos a las puertas de la vendimia y, aunque desde fuera pueda parecer que todo está preparado, nosotros sabemos que todavía queda una parte importante por jugar.
En Bodegas Corral estamos ya en esa cuenta atrás. Por ahora, solo hemos vendimiado nuestra viña experimental, mientras esperamos el momento adecuado para comenzar con el resto de parcelas. Y sí, estamos nerviosos. Porque después de todo un año de trabajo, queremos que todo salga bien.
La vendimia es el gran momento del calendario de la vid, pero para entender lo que ocurre ahora tenemos que echar la vista atrás. Porque una cosecha no empieza cuando llegan los primeros vendimiadores. Empieza muchos meses antes.
Un año entero para llegar hasta aquí
Durante el invierno, cuando el viñedo parece dormido, comienza uno de los trabajos más importantes: la poda. Entre diciembre y febrero seleccionamos los sarmientos que permanecerán en la planta y eliminamos aquellos que no necesitamos.
Puede parecer una tarea sencilla, pero la poda condiciona buena parte del desarrollo posterior de la cepa. Buscamos equilibrio, controlamos el número de yemas y preparamos la planta para afrontar un nuevo ciclo.
Después llega la primavera y la vid despierta. Entre marzo y abril aparecen los primeros brotes y el viñedo cambia de aspecto casi de un día para otro.
Es también una etapa de máxima atención. Las heladas primaverales pueden poner en riesgo los nuevos brotes y el desarrollo de la planta requiere un seguimiento constante.
En mayo y junio llega la floración y después el cuajado. Lo que hasta entonces eran pequeñas flores comienza a convertirse en racimos. La futura cosecha empieza a tomar forma.

Verano: cuando empieza la cuenta atrás
Durante julio y agosto, la uva continúa creciendo y llega uno de los momentos más reconocibles del ciclo: el envero. En las variedades tintas, los granos comienzan a cambiar de color; en las blancas, evolucionan hacia tonalidades más doradas.
A partir de aquí, la palabra clave es maduración.
Vigilamos la evolución de las parcelas, el estado sanitario de la uva, el equilibrio de la planta y, por supuesto, las condiciones meteorológicas. Temperatura, precipitaciones y disponibilidad de agua pueden influir en cómo evoluciona la uva.
Y aquí llega una de las grandes particularidades de la vendimia: no existe una fecha que podamos marcar con meses de antelación y cumplir a rajatabla.
La uva nos irá diciendo cuándo está preparada.

Y ahora sí: estamos a las puertas de la vendimia
Este es exactamente el punto en el que nos encontramos ahora.
La viña experimental ya ha pasado por vendimia y el resto del viñedo espera su momento. Nosotros también. Con la mirada puesta en las parcelas, comprobando cómo evoluciona la uva y esperando que las condiciones sean las adecuadas para empezar.
Son días de mucha actividad y también de cierta tensión. Porque llevamos todo el año trabajando para llegar hasta aquí y sabemos que las últimas semanas pueden ser decisivas.
Queremos que la uva llegue en las mejores condiciones posibles a la bodega. Y para conseguirlo, hay que tener paciencia. Vendimiar antes de tiempo no es mejor que esperar unos días si la uva todavía necesita completar su maduración.
Por eso estos días estamos especialmente pendientes de cada parcela. No todas las variedades maduran al mismo ritmo, ni todas las parcelas presentan exactamente las mismas condiciones. El momento óptimo dependerá de cada una de ellas.
Y cuando llegue, habrá que ponerse manos a la obra.

De la viña a la copa
La vendimia marca el final de un ciclo y, al mismo tiempo, el comienzo de otro. La uva abandona el viñedo y llega a la bodega, donde comienza su transformación en vino.
Detrás de cada botella hay, por tanto, mucho más que unas semanas de vendimia. Hay meses de poda, brotación, floración, cuajado, crecimiento y maduración. Hay decisiones tomadas durante todo el año y una vigilancia constante de la evolución de la planta.
Cuando disfrutas de uno de nuestros vinos, estás disfrutando también de ese recorrido completo. Del trabajo realizado en el viñedo y de una añada concreta que nunca volverá a repetirse exactamente igual.
Porque esa es otra de las cosas que hacen especial al vino: cada cosecha cuenta una historia diferente.
Ahora nosotros estamos escribiendo la de 2026.
La primera página ya la ha escrito nuestra viña experimental. El resto está a punto de comenzar.
Y mientras esperamos, miramos las uvas, revisamos las parcelas, hacemos nuestras comprobaciones y cruzamos los dedos para que el tiempo acompañe.
Estamos nerviosos, sí.
Pero son esos nervios que solo aparecen cuando llevas un año entero esperando este momento.
La vendimia está a punto de empezar.