Don Jacobo Vendimia Seleccionada: mucho más que una nueva etiqueta
Hace unas semanas os hablábamos del restyling de Don Jacobo Vendimia Seleccionada, una nueva imagen que actualiza la etiqueta y la presenta con un aire más contemporáneo. Pero, como ocurre con las personas, un cambio de aspecto puede llamar nuestra atención, aunque lo realmente interesante está en lo que hay detrás.
Por eso hoy queremos ir un paso más allá de la etiqueta y hablarte de qué vas a encontrar dentro de una botella de Don Jacobo Vendimia Seleccionada 2025. Y para hacerlo, nada mejor que contar con quien conoce el vino desde el primer momento: Daniel Hernando, enólogo de Bodegas Corral.
Porque este Vendimia Seleccionada no nace simplemente de elegir una uva y decidir cuánto tiempo pasa en barrica. Detrás hay una búsqueda muy concreta: conseguir una expresión de Rioja en la que la fruta, el frescor y la fluidez tengan un papel protagonista.
La diferencia empieza en el viñedo
Una de las claves de Don Jacobo Vendimia Seleccionada está precisamente en el origen. Para su elaboración ponemos el foco en viñedos de mayor altitud, unas parcelas que permiten trabajar buscando un perfil más fresco y frutal.
La selección, por tanto, no consiste únicamente en escoger las uvas que consideramos mejores. La cuestión es elegir aquellas que mejor responden al vino que queremos elaborar.
El resultado parte de 100 % Tempranillo, una variedad estrechamente vinculada a Rioja, pero interpretada aquí desde una perspectiva que busca potenciar la fruta y mantener una sensación de frescor y fluidez.
Y ahí aparece una de las diferencias fundamentales respecto a otros perfiles de vino de Rioja. Como explica Daniel Hernando, “Vendimia Seleccionada no es el hermano pequeño del Crianza; es otra expresión de Rioja”.
No se trata de establecer una competición entre ambos. Son vinos con objetivos diferentes. En el caso del Vendimia Seleccionada, buscamos que el viñedo de altura, la fruta, el frescor y la fluidez definan su personalidad.
Una crianza pensada en dos tiempos
Llegamos a otro de los puntos que explican por qué este vino es como es: su crianza.
Cuando hablamos de un vino con barrica, es fácil quedarse en el dato de los meses. Pero en Don Jacobo Vendimia Seleccionada hay algo más interesante detrás.
Tras la fermentación, el vino pasa por barricas de roble americano de 225 litros. Esta primera etapa tiene una función concreta: aportar estructura, complejidad y una evolución lenta, utilizando la madera de manera controlada.
Después llega la segunda parte del proceso. Una vez alcanzado el nivel de integración buscado, el vino continúa su afinamiento fuera de la barrica. Es entonces cuando la fruta recupera el primer plano.
Daniel lo resume de una manera especialmente clara: “Primero utilizamos la madera para estructurar el vino; después dejamos que la fruta vuelva a ocupar el primer plano”.
Y aquí está la clave. No buscamos que la madera domine la copa, sino que contribuya a construir el vino y después deje espacio para que aparezca aquello que queríamos preservar desde el viñedo.
¿Y qué encontramos finalmente en la copa?
Todo este trabajo tiene que tener sentido cuando servimos el vino. Y Don Jacobo Vendimia Seleccionada 2025 se presenta con un color rojo rubí de capa media y reflejos brillantes.
En nariz aparecen frutos rojos frescos, acompañados de delicados matices especiados y un ligero fondo balsámico. En boca encontramos un vino redondo, sabroso y equilibrado, con una textura suave y taninos finos que aportan estructura sin resultar ásperos.
La fruta permanece hasta el final y deja un recuerdo elegante y limpio. Precisamente esa combinación entre fruta, frescor y una crianza integrada es la que define el perfil que buscamos.
Te recomendamos servirlo entre 15 y 18 ºC, una temperatura que permite disfrutar de sus aromas y de su equilibrio en boca. Es, además, un vino pensado para la mesa y para acompañar desde carnes y embutidos hasta quesos o platos tradicionales.
Así que sí, hemos renovado su etiqueta. Pero detrás de esa nueva imagen hay mucho más: viñedos de altura, Tempranillo, una crianza dirigida en dos tiempos y una manera diferente de entender la Rioja.
Porque, al final, una etiqueta puede ser la primera razón para fijarte en una botella. Pero lo que hace que quieras volver a ella está dentro.